Historia del paciente:
«¡10 años de osteointegración!»
Mi camino hacia la osteointegración comenzó hace 10 años. Un tratamiento que me trajo esperanza, pero también desafíos. Los primeros meses fueron duros: dolor, incertidumbre, tristeza y rehabilitación. Pero poco a poco, recuperé mi libertad, no solo gracias a la cirugía, sino también gracias a la fuerza de todos los que me rodeaban.
En la primera foto, me ven en un sendero forestal, luciendo con orgullo mi prótesis osteointegrada. Mi esposa Jessica está a mi lado, como siempre. Esta foto puede parecer estática, pero captura el verdadero movimiento: un símbolo de nuestra perseverancia al caminar juntos, ¡incluso cuando el camino era difícil!
La segunda foto me muestra con nuestro perro en la cima de una montaña en Alemania. Brilla el sol y estoy rodeada de naturaleza. No como una persona con discapacidad, sino como una persona con posibilidades ilimitadas.
Hemos participado en varias caminatas largas en los últimos diez años. Senderismo famoso como la ruta de 4 días desde Nimega, Marbella, Mallorca, Toscana y Girona, entre muchas otras. El momento más bonito fue subir al Aggenstein, con más de 1000 metros de desnivel positivo.
Camino una media de 1700 kilómetros al año, incluyendo 13 kilómetros de desnivel positivo. Cada paso es un logro, cada viaje evoca recuerdos.
Estos 10 años de osteointegración no son solo una historia médica. Son una historia de cicatrices, visibles e invisibles. Es la historia de cómo aprendí a afrontar las discapacidades y a recuperar la confianza en mi cuerpo gracias a este tratamiento. Es la historia de cómo una pieza de titanio me devolvió la libertad con la que solo podía soñar hace 10 años.